Una pizza intervenida

Noticias 13 de julio de 2021 Por Redacción Central
Suele ocurrir que vamos a un lugar a comer pizza y/a comprar y nos queda como favorito y ahí adoptamos el ranking, la de media masa preferida es la de Horacito, la de pizza a la piedra, la de mi hermana Nora también es una casera muy rica, finita, crocante pero con alveolos que se notan.
Diseño sin título (1)

El finde pasado me tocó probar la pizza de Martin Jaccod que es hecha con masa madre o eme eme como le gusta decir a los que tienen incorporado el argot gastronómico y quedé anonadado. Pero debido a que no soy de amasar ni trabajar con harina prefiero optimizar la oferta que me rodea ya sea de amigos o familiares que sí trabajan bien y hacen cosas buenas. Me les subo al carro de los conocedores y ahí disparo mi imaginación.

Intervenir/ intervención
Para darme a entender o tratar de aportar mayor claridad voy a compartir el sentido del término “intervención” utilizado en este artículo como “interactuar con una situación existente” en este caso sería con un producto pre cocido como sería la pre pizza de cualquiera de los nombrados.

Bien digo, me acoplo al talento de los que saben hacer pizzas y sobre esa base improviso desarrollando mi imaginación u ocurrencia momentánea. Aunque ya existen pizzas de todos los gustos y colores a mí me gusta jugar con el antojo del momento y con productos de la ocasión.

Vamos por partes para llegar a un todo inteligible, la intervención en las artes nace en la década de los 60 del siglo pasado y es un concepto cultural. Es un tipo de arte cuyo objetivo es interactuar con una situación existente, estructura, obra de arte, audiencia o institución. Las intervenciones se hicieron populares cuando los artistas buscaban efectuar cambios en los contextos políticos y sociales.

Ya establecido que le robamos un concepto a las artes y que somos reconocidos ladrones de ideas vamos a legitimar nuestro accionar contando que sabemos saborear junto a pizzas/masas de autor, que no son mías obvio!

Vegetales, mariscos, pesto
Me gusta mucha probar con los productos de estación, por ejemplo con espárragos, alcauciles, salicornias cuando estamos cerca de del mar. Con acelgas a la crema o espinacas a la crema, con rúcula silvestre, hongos de la zona en temporada de lluvias y por supuesto que el cherry de la maceta siempre hace su aporte.

Con los mariscos comencé a partir de que en mi casa hacían pizza con atún de lata y a mí me gustaba pero me daba mucha acidez al igual que la caballa en lata, las anchoas muy saladas también, entonces solo comía cada tanto y cuando tenía mucho antojo pedía a una pizzería amiga “Pizzeria los Tíos”, la de anchoas, pero la preferida de esa casa era la especial los tíos que llevaba desde mozzarella y roquefort a palmitos con  salsa golf y huevos duros picados. Una bomba. La de “piru piru” era una de rodajas de tomates crudos con perejil y ajo y un queso parmesano arriba para gratinarla y servida la bañábamos con un aceite de oliva, ¡mamma mia!

Para este finde de Argentina campeón de América y con txistorra de Tandil y panceta que me regalo mi hijo mayor cocinamos la pizza del Ema con huevos fritos arriba y en la repetición le metimos langostinos al ajillo. Un quilombo de ricor-ricor, acompañado con champán bien frio, no quedó títere con cabeza. Fue un vintage de los noventa homenajeando a Argentina e Italia los ganadores de la Copa America y de la Euro Copa de selecciones.

Ya yéndome les cuento que no hay nada más divertido que improvisar y que en el caso de las pizzas disfruto mucho subirme al talento de otros y derramar sabores con lo que encuentro en la alacena o en la estación del año que sea con productos de ese momento. Como decía un viejo cocinero, creo que el Gato Dumas fue, la receta es la partitura pero después hay que hacer como en el jazz, improvisar.

M.E.G.

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