Maní, el pariente pobre

Noticias 16 de junio de 2021 Por Mario Nico González
Mitos, fábulas, leyendas, una gran cantidad de historias transcurren en torno a esta leguminosa originaria de América del Sur. Reitero que todo nació a instancias de un capricho gastronómico, las ganas de comer maní en ensalada.
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Un antojo me llevó a buscar, a escudriñar entre recortes y viejos libros de botánica, alguna literatura gastronómica sobre el maní. La curiosidad sobre su origen, su llegada a todo el mundo y las preferencias en algunas regiones de la tierra por su consumo.

Lo había probado en sopa, tal como lo hacen los bolivianos en el patio de comidas de la feria del Parque Central en Neuquén. Ese potaje cargado de picor y hecha a base de huesos de pollo, la parte de la carcasa y el cogote que le aportan su grasa y el colágeno que la vuelven tan apetitosa y el almidón de la papa. Plato de pobres, contundente, cargado de calorías. Me imagino la cara de mi hija, apasionada de las dietas saludables, mientras lee estas preferencias en las incursiones Street foods de su padre.

No me jodas niña, porque el maní es saludable y el colágeno también. Vade retro. Pero tratando de hacer un promedio entre lo que es y lo que debe ser busque atenuar el menú y pase de un plato de olla fuerte a una ensalada. No resigne el antojo por comer maní y marche raudo a la biblioteca.

Allí encontré que esta leguminosa originaria de América del Sur se cosecha hoy en más de cien países, pero unos pocos concentran más del 70%: de la recolección:

China (40%), India (18%), Nigeria (8%) y Estados Unidos (6%). Se ha determinado que Su origen parece estar específicamente en Bolivia, según revelan nuevos estudios.

El maní moderno (Arachis hypogaea)* es el resultado de la hibridación de dos antiguos tipos de maní andino. El maní ofrece los mismos beneficios nutricionales y de salud que nueces como paganas, nogales y almendras, aunque con una clara diferencia de precio. Ya te dije es el pariente pobre de las más connotadas avellanas y nueces y cerca de parentesco a las lentejas. Leguminosa que no nuez, pobre maní.

Saludable como sus parientes de fortuna pero con poca alcurnia el maní es muy consumido en Oriente y de allí me inspiré para probar con una ensalada de repollo, salsa de soja, aceite de sésamo, ajo, cilantro y un poquito de chile picante. El crocor se lo dio el maní y la acidez fue una mezcla de vinagre y limón a falta de una buena lima.

Esta primer experiencia fue aceptable, porque el repollo y el maní competían en el segmento de lo crocante. Me fui para la lechuga.

Lavé la lechuga, la escurrí y sequé bien. Luego con las manos la fui trozando y colocándola en un bol. Rallé zanahorias y mezclé todos los ingredientes con el maní tostado. Como aderezo use una mayonesa industrial y un yogurt natural que tenía en la heladera.

Ahh…me olvidaba del postre, Mantecol papá! Como si fuera navidad!

M.E.G.

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