Como no voy a quererte

Noticias 06 de septiembre de 2021 Por M.E.G.
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Juntos hasta decir basta, hasta que la muerte nos separe, no puedo vivir sin tu amor; y otras cientos de frase le han dedicado a quien siempre a sufrido injustamente mala prensa, señores lectores con ustedes: el ajo!

Sospechado, vilipendiado, exaltado, demonizado, endiosado pero jamás de los jamases ignorado es miembro la familia de las Liliáceas y el género Allium, la mismafamilia que cobija a la cebolla y a los puerros y de hecho comparten algunas características.

El origen del ajo se remonta a varios siglos atrás en la Asia Central. La especie que conocemos hoy en día (AlliumSativum) procede de una variedad de esta zona, el AlliumLongicuspic, que dio lugar al que hoy conocemos como el ajo común. Éste se extendió  rápidamente por la India y por el mar mediterráneo hasta llegar a Grecia donde se utilizaba para prevenir multitud de enfermedades.

Los primeros indicios que se tienen de la utilización del ajo con fines medicinales se remontan al Antiguo Egipto. Sus capacidades curativas le otorgaban poderes mágicos, pues se dice que los faraones daban ajos a sus esclavos para que estuvieran sanos y fuertes y según los papiros se cree que este alimento llegó a considerarse como un icono sagrado, tanto que, cuando hacían juramentos invocaban al ajo como una divinidad y se han llegado a encontrar cabezas de ajos verdaderas en tumbas para, según se cree, mantener alejados a los espíritus malignos.

El ajo para los egipcios representaba el mundo: las capas exteriores simbolizan los estados del cielo y el infierno y  los dientes el sistema solar; comerlos simbolizaba la unión del hombre con el universo.

En Grecia se consumía para evitar el tifus y la cólera. Antiguamente los atletas griegos solían masticar dientes de ajo antes de competir en los juegos olímpicos.

En Europa

Pese a que la expansión del ajo desde sus principios hasta la actualidad ha sido bastante acelerada, también ha sufrido dificultades y vetos debido principalmente a su fuerte sabor y al aliento que deja tras haberlo ingerido.

En España, donde hoy en día es uno de los alimentos principales en su dieta, hace unos siglos era  un alimento a evitar. Isabel La Católica prohibió que lo sirvieran en la Corte. En el siglo XIV el rey Alfonso de Castilla no podía soportar su olor y ordenó que ningún caballero se le acercara en un mes a la corte si consumía ajo.

La larga pelea con sus detractores lleva siglo y a pesar de su difamación el ajo es un alimento espectacular y reconocido por sus propiedades alimentarias y curativas.

Tiempo de ajo

Llegó a América de la mano de los españoles y tal es su uso en la actualidad que en Estados Unidos se celebra cada año el Festival del Ajo en Gilroy, California y existe un periódico especialmente dedicado a noticias relativas al ajo en California, su nombre es The Garlic Times.

Y como el ajo ha recorrido todo el planeta, desde California me voy al país vasco a copiar una receta de sopa de ajo del reconocido chef Martín Berazategui. Así lo sugiere: poner a fuego suave una cazuela amplia con el aceite y volcar en ella la guindilla seca  (o ají puta parió) y los dientes de ajo. Cuando comiencen a bailar, sin quemarse, añadir el pan viejo cortado en finísimas láminas, y dejar que se empape con el aceite y se dore muy despacio, dando vueltas en todo momento con una cuchara de madera durante unos 10 minutos.

Añadir entonces el pimentón y dejar que se dore unos segundos más.

Verter a continuación la salsa de tomate, pulpa de pimientorojo y finalmente el agua caliente. Sazonar ligeramente y dejar que cueza muy despacio durante al menos otros 15-20 minutos más. Añadir los huevos escalfados o batidos en hilo.

Dejar reposar unos minutos para que el pan termine de inflarse y ligue la sopa. Servir muy caliente. Adentro!

M.E.G.

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