


Día Mundial del Syrah: la cepa intensa que conquistó a la Argentina
Redacción Central
El Syrah es una cepa que habla fuerte, pero con elegancia. Nacida en el valle del Ródano, en Francia, supo adaptarse a nuevos territorios sin perder identidad: fruta negra madura, especias, textura envolvente y una estructura que invita a la guarda.
En Argentina ocupa 10.420 hectáreas, lo que representa el 5,2% del total cultivado, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Mendoza concentra la mayor superficie, seguida por San Juan, aunque también hay expresiones interesantes en La Rioja, Salta y la Patagonia. Esa diversidad de climas —desde zonas cálidas y soleadas hasta regiones más frías— permite estilos que van desde versiones jugosas y frutadas hasta vinos profundos, de gran complejidad y crianza prolongada.
En regiones más cálidas, el Syrah ofrece potencia, notas de ciruela madura y pimienta negra. En zonas más frescas, en cambio, gana tensión, frescura y un perfil más herbal y vibrante. Esa capacidad camaleónica explica su creciente protagonismo en el mapa vitivinícola nacional.
Versatilidad que enamora
El Syrah puede ser joven y expresivo, ideal para carnes grilladas o tablas de quesos intensos. También puede transformarse en un vino de guarda, con paso por barrica, donde emergen notas de cacao, café y especias dulces, y una textura sedosa que se prolonga en boca.
Un ejemplo de ese trabajo cuidadoso es el que desarrolla Bodega Domiciano con su línea Reserva Nocturna Syrah, elaborada con uvas cosechadas durante la noche para preservar frescura y equilibrio. Criado durante 12 meses en barricas de roble francés y americano, este 100% varietal expresa fruta roja y negra, sutiles notas tostadas y taninos amables que sostienen un final persistente.

Con un precio sugerido de $19.700, la etiqueta refleja cómo el Syrah argentino puede conjugar técnica, terruño y personalidad.
En su día, el brindis es federal: porque más allá de una región específica, el Syrah se consolidó como una de las variedades que mejor interpreta la diversidad de suelos y climas del país. Intenso, adaptable y siempre expresivo, es un vino que invita a descubrir matices copa a copa.




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