


Día Internacional del Pastrami: el ritual de la carne curada que conquista Buenos Aires
Redacción Central
Hay comidas que no admiten apuros. El pastrami es una de ellas. Nacido de la necesidad de conservar la carne y elevado hoy a objeto de culto gastronómico, este ícono de la charcutería combina salmuera, especias, humo y horas —muchas horas— de cocción lenta. En Buenos Aires, distintos restaurantes y cafés lo reinterpretan desde miradas propias: algunos fieles a la tradición, otros con guiños contemporáneos, pero todos con un mismo respeto por el proceso. En el Día Internacional del Pastrami, estos son algunos de los lugares donde la carne curada se convierte en experiencia.
Corte Charcutería – Pastrón de elaboración propia
En Belgrano, Corte Charcutería aborda el universo de la carne con una mirada integral y profundamente técnica. Bajo la guía del maestro charcutero César “Wilson” Sagario, el pastrón se elabora de manera artesanal a partir de tapa de asado y brisket, que se curan entre cinco días y una semana, se ahúman y se cocinan durante doce horas con un rub de especias propio. Luego, el proceso continúa con un segundo braseado al vacío que aporta profundidad y textura.
Puede disfrutarse como plato principal o en el desayuno, dentro de una selección especial de charcutería, siempre acompañado por pepino, mostaza y chucrut, como manda la tradición.
Echeverría 1290, Belgrano | IG: @cortecharcuteria
Sole di Parma – Pastrami casero en focaccia de masa madre
En Tigre, Sole di Parma propone un sándwich que es una oda a la paciencia gastronómica. El pan de focaccia, elaborado con masa madre y fermentación lenta de 24 horas, abraza un pastrami hecho íntegramente en casa. La tapa de asado se macera durante cinco días y se cocina a baja temperatura por más de 24 horas, logrando una carne tierna, jugosa y ahumada. Se completa con relish de pepinos, queso crema y mostaza, en un equilibrio preciso y reconfortante.
Madero 537, Tigre | IG: @solediparma
Mishiguene – Pastrón como identidad
En Mishiguene, el pastrón no es una opción más: es una declaración de principios. El chef Tomás Kalika trabaja costillar y pecho vacuno con procesos largos y minuciosos. El pastrón de costillar se cura diez días, se ahúma a la leña y se cocina al vapor durante catorce horas; se sirve al plato con risotto de farfalaj trufado y demiglace. La versión con latkes, hecha con pecho vacuno, invita a compartir y suma papa, reducción de vino tinto, jalea de cebollas y huevo frito. Cocina de inmigrantes reinterpretada, donde el tiempo es ingrediente central.
Lafinur 3368, Palermo | IG: @mishigueneba

Bilbo Café – Hot Pastrami y café de especialidad
Bilbo combina espíritu de café moderno con elaboraciones caseras. Su Hot Pastrami se sirve en pan Kalis y se elabora con tapa de asado curada durante siete días en salmuera especiada y luego cocida lentamente. El resultado: láminas finas, sabor profundo y equilibrio entre ahumado y dulzor. Se acompaña con sweet relish, pickles, queso y papas fritas. Ideal para maridar con alguno de sus cafés de especialidad o para el After Coffee, cuando el día baja un cambio.
Villa Crespo, Villa Urquiza, Saavedra y Recoleta | IG: @bilbocafe
Café y Rotisería Mishiguene – El pastrón en todas sus formas
Aquí el pastrón despliega su versatilidad. Elaborado con grano de pecho curado durante diez días en salmuera con especias intensas, se ofrece frío, al plato o en distintos sándwiches: en pan de campo con gruyere, en pletzalej con pepinos y cebollas encurtidas o en pan de miga tostado con crema de mostaza Dijon. Siempre, sugieren, con cerveza tirada bien fría. También aparece en formato lardón, junto a huevos revueltos, para empezar el día con carácter.
Palermo y Belgrano | IG: @cafemishiguene
Hierro Bodegón – Espíritu clásico, pastrón propio
En Palermo, Hierro Bodegón honra la lógica del bodegón con un sándwich de pastrón de elaboración propia. El proceso incluye salmuera, curado, secado controlado y un ahumado suave que realza sin tapar. Se sirve en pan brioche artesanal con pepinillos agridulces, mostaza antigua y papas crocantes. Para acompañar, un vermut de la barra: simple, efectivo y feliz.
Fitz Roy 1722, Palermo | IG: @hierrobodegon

Croque Madame – Pastrami en clave de té
En el Palacio Paz, Croque Madame incorpora el pastrami a su ritual de Té Premium. Dentro de una selección de sándwiches artesanales, aparece un mini ciabatta de elaboración propia, relleno con pastrami en láminas finas, queso crema y rúcula. El recorrido se completa con una cuidada pastelería y una puesta en escena elegante, donde el pastrami se vuelve delicado y urbano.
Av. Santa Fe 750, Retiro | IG: @croquemadamepalaciopaz




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