Día Mundial del Cheesecake: la historia del postre que nunca pasa de moda

El 30 de julio se celebra el Día Mundial del Cheesecake, una fecha dedicada a uno de los postres más populares del planeta. Cremoso, versátil y con infinidad de versiones, logró trascender fronteras y adaptarse a los gustos de cada país, desde la clásica receta neoyorquina hasta las preparaciones con dulce de leche, chocolate o frutas de estación que hoy son habituales en Argentina.
30 de julio de 2026Redacción CentralRedacción Central
Cheesecake

Aunque muchos lo asocian con Estados Unidos, la historia del cheesecake comenzó mucho antes. Existen registros de que en la Antigua Grecia ya se elaboraba un pastel a base de queso y miel que incluso era servido a los atletas durante los Juegos Olímpicos. Con el paso de los siglos, la receta viajó por Europa y encontró en Nueva York el escenario ideal para convertirse en el postre que hoy todos conocen.

La versión más famosa nació a comienzos del siglo XX, cuando el queso crema pasó a ser el ingrediente principal de una preparación elaborada sobre una base de galletitas trituradas con manteca y cocinada lentamente para lograr una textura suave y compacta. Desde entonces, el New York Cheesecake se transformó en un clásico de la pastelería internacional.

Con el tiempo aparecieron nuevas interpretaciones. El cheesecake vasco, de superficie caramelizada y centro cremoso; el japonés, mucho más liviano y aireado; las versiones sin horno, ideales para los días cálidos; y una enorme variedad de recetas que incorporan ingredientes locales y sabores de temporada.

Cheesecake pistacho

En Argentina, el cheesecake encontró un lugar privilegiado en cafeterías, restaurantes y pastelerías artesanales. Las coberturas de frutos rojos siguen siendo las preferidas, aunque también ganaron terreno las versiones con dulce de leche, maracuyá, limón, chocolate, pistacho y hasta combinaciones con frutas regionales.

Su éxito radica en una combinación difícil de igualar: una base crocante, un relleno delicado y la posibilidad de reinventarse sin perder su esencia. Esa capacidad de adaptarse a distintas culturas y paladares explica por qué, décadas después de su popularización, continúa siendo uno de los postres más elegidos en todo el mundo.

Cada 30 de julio, cocineros, pasteleros y amantes de la gastronomía aprovechan la fecha para rendir homenaje a un clásico que demuestra que algunas recetas nunca pasan de moda y siempre encuentran una nueva manera de sorprender.

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