


BUENOS AIRES | Hierro: el restaurante que reinterpreta el asado argentino con carnes maduradas y una experiencia de autor
Redacción Central
Argentina es tierra de asado y vino, pero no todos los fuegos arden igual. En Hierro, el restaurante comandado por Francisco Giambirtone y Santiago Lambardi, la parrilla se convierte en escenario: allí el fuego abierto se despliega al fondo del salón, mientras los cocineros trabajan a la vista de los comensales que colman las mesas cada fin de semana. Con más de 1.500 reseñas y 4.8 estrellas en TripAdvisor, ya figura entre los tres mejores del país.
Su casa de 400 m² en Palermo (Costa Rica 5602) combina modernidad y calidez, con espacios distribuidos en tres niveles y un ambiente íntimo donde la conversación fluye entre el aroma de las brasas y la penumbra justa para acompañar una copa de vino.
Carnes que maduran el tiempo justo
La especialidad de Hierro son sus cortes de novillo madurados al vacío durante 30 días, que logran una textura tierna y un sabor profundo. Se sirven sobre planchas calientes que prolongan la experiencia en boca y mantienen vivo el ritual de compartir. Entre los clásicos se encuentran el bife de chorizo, ojo de bife, vacío, lomo y asado banderita; mientras que los más audaces se inclinan por cortes boutique como la entraña, el t-bone o las versiones wagyu de ojo de bife y vacío.

Entradas que sorprenden
La provoleta con pistachos se convirtió en emblema de la carta y tendencia en redes: queso dorado acompañado de ananá grillado, miel de pradera, romero y frutos secos. También brillan la provoleta tradicional, empanadas de carne o cordero fritas, burrata con mermelada de tomate y almendras, mollejas con crema de batata y mandarina, morcilla vasca y chinchulines crujientes.

Más allá de las brasas
La cocina de Hierro no se limita a la carne. El menú ofrece platos como ravioles de cordero con crema de hongos y almendras, agnolotis de queso azul con puerro caramelizado y huevo poché, sorrentinos de trucha ahumada o lomo de cerdo ahumado con arroz yamaní, hinojo y tomates cherry. También hay pescados a la parrilla, como el salmón a las brasas con manteca de hierbas.
Las guarniciones rehúyen la rutina: milhojas de papa, repollo blanco a la chapa, zanahorias rostizadas, zapallo cabutia horneado con queso o brócoli asado, elevan cada plato con frescura y creatividad.
El dulce final
En la sobremesa, el paladar encuentra refugio en un flan casero de escuela clásica, un tiramisú sedoso, una tarta de mandarina y chocolate o un cremoso de coco y chocolate blanco. Y, por supuesto, la perdición argentina: el triple dulce de leche.
Maridaje a la altura
La cava de Hierro es protagonista: vinos de bodegas icónicas argentinas, etiquetas boutique, blancos frescos y tintos corpóreos, además de cócteles de autor diseñados para realzar cada paso del menú.
En Hierro, el asado no es solo tradición: es una ceremonia reinterpretada con técnica, pasión y mirada contemporánea, que eleva el clásico argentino a una experiencia gourmet de nivel internacional.




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