Que pan dulce!!

Noticias 22 de diciembre de 2021 Por M.E.G
Como tantas otras tradiciones el Pan dulce nos llega de la mano de nuestros inmigrantes italianos y españoles. Diciembre es el mes de su consumo por excelencia y hay una cantidad de leyendas detrás de este dulce.
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Sobre su origen se dice que el pan dulce o panettone es una receta que tiene más de 500 años.

La leyenda –una de ellas- dice que, en vísperas de nochebuena, el cocinero de Ludovico Sforza - duque de Milán entre 1494 y 1499 - quemó un postre. Su plan de emergencia fue servir una mezcla improvisada de pan con azúcar, manteca y pasas, el creador de la preparación se llamaba Toni, de ahí o “Il pane di Toni” luego “panettone”.

Otra historia popular, más romántica, es la que relata que (para la misma época) un joven de noble familia se enamoró de una panadera; para conquistarla se hizo pasar por su aprendiz e inventó este pan para obsequiarle. La panadería y el pan se hicieron tan famosos como el mito.

Una versión que circula también acerca del origen del pan dulce está vinculada a una historia de amor situada en la fortificada, noble y patricia localidad de Recco, en la costa lígure, vivía un respetable panadero conocido como Don Zenone.

Entre sus jóvenes ayudantes, había uno gozaba de su afecto pues era más hábil que los otros para cumplir sus tareas. Don Zenone, tan viejo como astuto, había descubierto que su protegido andaba perdido por una bella lugareña: la altiva Adalgisa, hija de gente noble y muy rica.

Por aquellos tiempos, la hogaza de pan llevaba sal y, a veces, azúcar cuando se la quería convertir en algo más atractivo. Pero por un milagro de amor nació lo que hoy conocemos como pan de Navidad; Para alagar y conquistar el corazón de la bella, Don Zenone le indicó al enamorado que remojara pasas de uva y otras frutas secas en un buen vino del país.

Agregó un puñado de aromáticas especias guardadas celosamente en su alacena, nueces y almendras de los árboles del huerto, y agua de azahar para perfumar.

Estos ingredientes se mezclaron con el simple pan levado junto con el azúcar.

El primer pan dulce acababa de nacer. Como era de esperar, no tardó en convertirse en la golosina especial en la celebración de la Navidad.

En nuestra tierra

Cada pueblo de la Argentina tiene su propio de ranking de estos panes, y seguro que muchas familias también sus recetas que pasan de generación en generación pero claro no salen de allí. Año a año los principales medios del país publican listados de los más afamados panes. No nos vamos a ocupar de ellos porque no son representativos del total de las regiones que conforman nuestro país, pero hay dos que se llevan desde hace años los primeros lugares. El de  Plaza Mayor es sinónimo de pan dulce y desde hace años ocupa la cima de todos los rankings navideños. Ofrece una sola variante, del tipo genovés, (el chato, del que se hace sin molde), con muchas frutas secas y abrillantadas, pincelado en almíbar, con más frutas secas en la cubierta. Lo hacen durante todo el año, como corresponde, pero lo mejor es comerlo en las fiestas, recién salido del horno. Y le sigue en fama  el pan dulce de Nucha, que cada vez gana más adeptos. Hay varias versiones. El tradicional es del tipo milanés (el alto, hecho con molde de papel) y su miga es más bien abudinada y compacta, y está llenísimo, pero llenísimo, de frutas secas, pasas de uva y cascaritas de naranja. Arriba no tiene glasé, ni almíbar ni nada, sino otro montón de almendras y nueces bien acarameladas. También hay una versión genovesa, otro milanés con almendra y nuez, y otra de chocolate con cascaritas de naranja.

Una vez al año “todos somos pan dulceros”, son pocas veces, consumos los mejores. 

M.E.G.

 

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