Don Julio, la parrillada que ocupa el #34 en "The World’s 50 Best”

Noticias 26 de junio de 2019 Por Redacción1
Dónde está este restaurante que convirtió la carne argentina, el emblema nacional, a lo más alto de la gastronomía.

Este martes se realizó la ceremonia de premiación de “The World’s 50 Best”, el ranking más influyente de la industria gastronómica. Fue noticia que por primera vez el argentino Mauro Colagreco con su restaurante francés Mirazur ocupó el primer puesto.

Sin embargo, no fue el único argentino galardonado. En el puesto 34° quedó la parrilla Don Julio, ubicada en Gurruchaga y Guatemala (Palermo, Buenos Aires). Es común encontrar en la puerta una fila de turistas y de locales esperando conseguir una mesa, "picando" alguna empanada u otro delicioso bocado.

La parrilla Don Julio había ingresado en este ranking el año pasado ocupando el puesto 55°. Este año, consiguió avanzar notablemente y pasó a estar entre los primeros 35.

The World’s 50 Best nació hace más de 15 años como un listado de los mejores restaurantes publicado por la revista británica Restaurant, y con los años se convirtió en una marca registrada, con sponsors, fiesta anual y distintas listas que premian la gastronomía de los continentes.

Este restaurante es el único ubicado en el país distinguido con este galardón. Don Julio pertenece a Pablo Rivero, hijo y nieto de productores agropecuarios de Rosario. Con poco más de 20 años, abrió la parrilla en 1999: el nombre es un homenaje al amigo que ayudó económicamente a la aventura. Él buscaba posicionar una parrilla tradicional como un restaurante gourmet. Y así llevó a la carne argentina, el emblema nacional, a lo más alto de la gastronomía mundial.

La preparación de cada uno de sus platos comienza mucho antes de la parrilla y su fuego. Las carnes de pastura Aberdeen Angus y Hereford provienen de estancias en la provincia de Buenos Aires. Luego, en un clásico PH palermitano, se esconden las cámaras donde las carnes se conservan con humedad controlada durante 21 días para alcanzar la maduración óptima, las cámaras de los vegetales y la de los embutidos, y la pulcrísima cocina ​donde se preparan los insumos.

El vino es un protagonista inseparable de la experiencia Don Julio: la cava del sótano del restaurante es un mundo, con 700 etiquetas entre las que se encuentran verdaderos tesoros. Y se entiende por qué: además de empresario gastronómico, Rivero es sommelier.

 

 

 

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