


13 de marzo: tres excusas deliciosas para celebrar
Redacción Central
Entre las curiosidades del calendario gastronómico, el 13 de marzo reúne tres celebraciones muy distintas pero igualmente populares: el chocolate, la galleta de la suerte y el maní. Cada uno tiene su propia historia, su recorrido cultural y un lugar bien ganado en la cocina cotidiana.
El eterno reinado del chocolate
Pocas materias primas despiertan tanta devoción como el chocolate. Nacido del cacao que los pueblos mesoamericanos consideraban sagrado, su historia viajó desde rituales ancestrales hasta convertirse en uno de los grandes placeres universales.
El Día del Chocolate, celebrado en distintas fechas según el calendario gastronómico, encuentra también su espacio el 13 de marzo en algunos registros culinarios. No se trata solo de un capricho dulce: es un homenaje a un producto que inspiró tradiciones, técnicas y una cultura entera alrededor del cacao.
En la cocina contemporánea, el chocolate se mueve con soltura entre territorios: puede ser protagonista en una torta intensa, en una mousse aterciopelada o incluso aparecer en recetas saladas donde su amargor profundo equilibra especias y carnes. Su lenguaje es amplio, y cada cultura lo interpreta a su manera.
El maní, pequeño gigante culinario
Completa el trío del día el maní, un ingrediente modesto que esconde una potencia gastronómica sorprendente.
Originario de Sudamérica, este fruto seco se expandió por el mundo gracias a las rutas comerciales y terminó arraigándose en cocinas muy diversas. Hoy aparece en snacks callejeros, en mantequillas untables, en salsas asiáticas intensas o en platos africanos donde aporta profundidad y textura.
Su secreto está en la versatilidad. Tostado, molido, caramelizado o convertido en crema, el maní atraviesa fronteras culturales sin perder su identidad.
La galleta que predice el final del menú
Crujiente, liviana y siempre acompañada de un pequeño papel con destino incierto: la galleta de la suerte tiene su propia efeméride el 13 de marzo.
Aunque muchos la asocian con la gastronomía china, su origen es en realidad estadounidense. Surgió en California a comienzos del siglo XX, probablemente inspirada en dulces japoneses tradicionales. Con el tiempo se convirtió en el cierre ritual de innumerables comidas en restaurantes chino-americanos.
Su magia no está solo en el sabor —ligero, casi neutro— sino en el gesto de abrirla. Ese instante en el que aparece el mensaje convierte al postre en un pequeño juego social. Una predicción, un consejo o una frase críptica que se comparte entre risas alrededor de la mesa.
Un calendario que también se saborea
Las efemérides gastronómicas funcionan como pequeñas pausas en el calendario: recordatorios de que la comida no es sólo nutrición, sino también cultura, memoria y celebración.
Así, este 13 de marzo propone un menú simbólico y caprichoso: un bocado de chocolate para el placer, un puñado de maní y una galleta de la suerte para recordar que, muchas veces, los sabores más simples son los que terminan conquistando el mundo.




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