Políticos a la mesa

Noticias 09 de septiembre de 2021 Por M.E.G.
En un año electoral como el actual es inevitable hablar un poco acerca de los gustos gastronómicos de los hombres públicos que nos han representado.
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Desde la pizza con champán de Carlos Menem, el sushi de los hijos de Fernando De La Rúa o las comidas en el Centro Lalin de Raúl Alfonsín, lugar desde donde gestó su candidatura a la presidencia y que siguió frecuentando cuando era presidente. Sabemos que Néstor Kirchner le gustaba el cordero patagónico y que a Cristina Fernández se le escapó en plena sesión del senado un “¿hasta que hora está abierto Rapa Nui?”, la casa de chocolates barilochense que tiene su local en CABA. Nunca se supo si era para sus nietos o parte de su debilidad golosa.

Del General Juan Domingo Perón se sabe que su plato preferido fue el pastel de papas, una comida cuartelera si las hay, de Hipólito Yrigoyen se decía que era un asceta y mantenía muy cerrada su vida privada por lo que se le denominó “el peludo”, pasaba el tiempo en que no ejerció la Presidencia encerrado en su departamento de la calle Brasil y cuando se alejaba de la capital se recluía en su campo desde donde desarrollaba la actividad agropecuaria, su principal fuente de ingresos. Yrigoyen donó su sueldo de Presidente durante sus dos mandatos a la Sociedad de Beneficencia y a una escuela.

Los asados y las choriceadas son a los políticos lo que el arroz al sushi, no hay acuerdo político que se haya hecho alrededor de una mesa con carne cocida a la brasa y algún que otro vino. El tinto sodeado para asado popular. 

Frondizi y el Che  

Una de las grandes jugadas del ex presidente Arturo Frondizi, posteriormente  derrocado por un golpe militar, fue traer a escondidas al país a Ernesto Che Guevara guerrillero y ministro de Industria del gobierno de Fidel Castro. Mientras se gestaba la exportación de la revolución cubana. Contextualizando: traerlo era una jugada muy audaz en un momento muy crítico de la vida institucional de Argentina. Con mucho sigilo se realizó la operación y estuvieron cara a en la Residencia Presidencial de Olivos.

“Como fuere, acaso por milagro, el Che estaba en la Argentina, en un auto que lo llevaba a Olivos para entrevistarse con el Presidente y custodiado por dos oficiales de la Armada. Ni Buenos Aires era el mejor escenario para el encuentro, Frondizi, sospechado de simpatías con el comunismo, estaba cercado por el poder militar que lo derrocaría siete meses después, ni aquellos días de agosto eran los mejores para que un guerrillero y ministro cubano visitara el país” revela el relato publicado por Alberto Amato en el diario Clarín.

En 1988, ya en plena construcción de la democracia argentina el ex presidente Frondizirevelo que es mañana de agosto de 1961 mantuvo una larga charla política con Guevara a quien trató de disuadir de que exportarán la revolución y que este le respondió que era inevitable que sucediese.

En medio de la charla política, del análisis del pasado y de las hipótesis sobre el futuro, la mujer del Presidente, Elena Faggionato, fue a lo práctico. “Comandante, ¿usted comió?”. Guevara le dijo que no. “¿No quiere que le prepare un churrasco?” “Con mucho gusto. Jugoso si es posible.” Y almorzó con Aja Castro y los custodios de la Armada.

La historia está llena de citas, encuentros, acuerdos, desacuerdos alrededor de una mesa, la comida ha sido siempre un elemento sobresaliente de nuestra cultura, no puede estar ausente en la vida de sus líderes políticos.

El domingo se vota y los candidatos eligen y son elegidos, pero ese domingo electoral todos tienen un almuerzo donde el menú es su comida preferida. Pastas o asado ¿Cuál será la tendencia mayoritaria?

M.E.G.

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