Santa Rosa de Lima, “la” tormenta

Noticias 19 de agosto de 2021 Por M. E. G.
BFCA5E10-C4D6-4824-A55C-D92C18C449A0

Si la comida peruana ha logrado tanta consideración y respeto en el mundo por su diversidad y su calidad no ha sido solo por la tarea extraordinaria de su emblemático chef Gastón Acurio ni por los alimentos de su Amazona, también su rica historia empujó y mucho para que este reconocimiento sea concreto trascienda las fronteras del Perú.

Su historia rica en leyendas cuenta con una que destaca por encima de todas y por supuesto esta vinculada a la tradición católica, religión que llego hasta nuestras costas de la mano de los conquistadores españoles imponiéndolaa sangre y espada hasta la liberación de nuestro continente.Esta es la historia de Santa Rosa de Lima y fenómeno meteorológico que se asocia a esta historia: el temporal de Santa Rosa.

El mito

El relato indica que en 1615, dos años antes de morir, la mujer rezó sin parar para contrarrestar el ataque de unos piratas holandeses que pretendían desembarcar Lima.

Isabel Flores de Oliva logró, según la leyenda, generar un temporal sin precedentes, incluso cuando Lima tiene una tasa media anual de lluvias menores a los 40 mm, siendo calificado como un clima desértico semi-cálido, con lluvias escasisimas durante todo el año.

Tan fuertes fueron las tormentas que se generaron en las costas, que los piratas holandeses no llegaron a pisar tierra peruana. Es por este motivo que Santa Rosa de Lima es considerada la primera mística cristiana de América, cuya santidad fue reconocida por la Iglesia Católica.

Esta leyenda, a lo largo de los últimos 400 años, sigue en vigencia. Incluso extendiéndose más allá del país andino, llegando así al Río de la Plata. Por estos lados, siempre a fines de agosto o principio de setiembre, el hito se hace presente y se recuerda el temido temporal que podría desatarse, según las creencias religiosas.

La realidad

Joris Spilbergen (Spitberg) fue el primer corsario holandés (pirata contratado por Holanda) que amenazó el Virreinato del Perú. Al mando de 6 navíos cruzó el estrecho de Magallanes a comienzos de 1615, y el 18 de julio derrotó a la flota enviada por el virrey Marqués de Montesclaros en el Combate de Cerro Azul, cerca de Cañete. Entonces enrumbó al Callao y se aprestó para el desembarco y el saqueo de Lima.

Isabel Flores de Oliva (Santa Rosa de Lima) era una joven de 29 años con una profunda vocación religiosa, consagrada a la vida mística y la ayuda a los enfermos. 

Cuando el corsario Spilbergen, que profesaba el calvinismo, llegó al Callao en todo Lima se esparció el rumor de que sus hombres entrarían al Convento de Santo Domingo para profanar el Sacramento del Altar. Al oírlo la santa limeña corrió hasta el templo y "subió al altar para escudar la eucaristia con su propio cuerpo", dispuesta a morir en su defensa. Al mismo tiempo le suplicó a la Virgen del Rosario que protegiera la ciudad.

Curiosamente, del corsario Spilbergen no desembarcó en el Callao ni atacó Lima; enrumbó a Paita y Acapulco, luego a las Molucas para nunca regresar. Los limeños le atribuyeron su salvación a Santa Rosa de Lima, y hasta hoy muchos recuerdan el episodio como uno de sus principales milagros.

Sin embargo, es importante añadir algunos datos que contribuyen a entender mejor el por qué se salvó Lima aquel martes 21 de julio de 1615:

En el Combate de Cerro Azul Spilbergen perdió un barco y las otras cinco quedaron muy maltrechas.

En el mismo combate, el corsario holandés perdió a la cuarta parte de sus hombres.

Cuando Spilbergen llegó al Callao y ordenó el desembarco sus lanchas fueron bombardeadas por un cañón que protegía el puerto.

Spilbergen solo contaba con 300 hombres, y no se sintió suficientemente fuerte para continuar el ataque.

La causa limeña

Existe una leyenda que indica que cuando José de San Martín ingresó (en realidad pernocto en las afueras) triunfante en Lima en su homenaje se realizaron comidas especiales una de ellas la causa limeña en reconocimiento al gran Libertador. 

La historia del su origen de su nombre se remonta a los años 1820, durante la Expedición Libertadora del Perú, un grupo de valerosas mujeres buscaban la manera de ayudar a los soldados con las compras básicas como: medicina, ropa y comida.

Organizaron entonces una recaudación de fondos, como: papa, maíz, arvejas, y zanahorias, entre otros alimentos. De esto surgió la idea de crear un nuevo plato que pueda ser vendido, se logró una masa homogénea que pudo ser rellenada con ingredientes diversos. Cuando finalmente se ofrecía por las calles de Lima, las mujeres pronunciaban: “Por la causa”, “Por la causa limeña”, naciendo así este delicioso plato conocido a nivel internacional.     

Detrás de sus ricos platos Perú tiene su rica historia. Nos vemos.


M.E.G.

Te puede interesar

Boletín de noticias

Te puede interesar