Los vinos neuquinos buscan conquistar las cartas de Villa La Angostura

Nueve bodegas de cinco zonas productoras desembarcaron en la cordillera para encontrarse cara a cara con gastronómicos, hoteleros y referentes del turismo. Degustaciones, historias de terroir y negocios se mezclaron en una jornada que tuvo un objetivo claro: que cada vez más vinos hechos en Neuquén lleguen a las mesas de uno de los destinos turísticos más importantes de la Patagonia.
18 de septiembre de 2026Redacción CentralRedacción Central
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Hay territorios que también pueden recorrerse en una copa. Y Neuquén tiene cada vez más paisajes para contar a través de sus vinos.

Desde San Patricio del Chañar hasta la cordillera, pasando por la Confluencia, la ribera del Limay y la meseta de Cutral Co, nueve bodegas neuquinas llevaron sus etiquetas a Villa La Angostura para participar de Copas & Negocios, una ronda que buscó acercar a los productores con quienes todos los días eligen qué vinos llegan a las cartas de restaurantes, hoteles y espacios gastronómicos.

La propuesta, impulsada por NeuquénTur, dependiente del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, reunió a bodegueros, empresarios gastronómicos, hoteleros, vinotecas y referentes del turismo.

Pero esta vez no se trató solamente de degustar. La idea fue poner frente a frente a quienes hacen el vino y a quienes pueden convertir esas botellas en parte de la experiencia de viajar por Neuquén.

Del viñedo a la mesa

Participaron Sudoeste, Mabellini Wines, Malma, Familia Schroeder, Patritti, Estancia Chimehuín, Familia Aicardi, Fincas del Limay y la Bodega Municipal de Cutral Co.

El abanico permitió mostrar algo que muchas veces queda escondido detrás de la identificación del vino neuquino con San Patricio del Chañar: la provincia tiene una vitivinicultura que se expande hacia otros territorios y empieza a construir identidades propias.

En las copas aparecieron vinos provenientes de cinco zonas productoras: San Patricio del Chañar, la Confluencia, la ribera del Limay, la meseta de Cutral Co y la cordillera, representada por Estancia Chimehuín.

Cada bodega tuvo la posibilidad de presentar su proyecto, contar de dónde vienen sus vinos y mostrar sus etiquetas. Del otro lado estaban quienes trabajan con el comensal y el viajero: personas que necesitan conocer variedades, estilos, disponibilidad y características antes de decidir qué botella incorporar a una carta o recomendar en un maridaje.

Ese diálogo directo permitió algo esencial en el universo del vino: conocer no solamente qué hay dentro de la botella, sino también quién lo hizo, dónde nació y qué historia quiere contar.

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Vinos con territorio

La apertura estuvo a cargo de Silvana Cerda, gerenta de NeuquénTur, mientras que la ronda fue conducida por el sommelier y Embajador del Vino Neuquino Sergio Landoni, quien acompañó las presentaciones aportando información sobre las características de cada zona.

Para Landoni, hay una lógica casi inevitable en vincular la producción vitivinícola provincial con los grandes destinos turísticos de Neuquén.

“Neuquén produce vinos de calidad y Villa La Angostura tiene una importante actividad turística, gastronómica y hotelera. Que nuestros vinos formen parte cada vez más de la experiencia que ofrece el destino resulta natural. No por obligación, sino por coherencia”, señaló.

Y quizás allí esté una de las claves del encuentro: pensar el vino local no solamente como un producto para vender, sino como parte de la identidad gastronómica que se ofrece a quien llega a la Patagonia.

Porque si un visitante busca trucha, hongos, frutos del bosque, carnes, chocolates o productos regionales, la copa también puede hablar del lugar que está recorriendo.

La mejor explicación estuvo en la copa

Durante la ronda, Landoni fue hilvanando vinos y geografías. Climas, suelos, variedades y proyectos productivos sirvieron para entender una vitivinicultura neuquina que hoy muestra perfiles bastante más diversos de lo que su corta historia podría hacer suponer.

Sin embargo, hubo una instancia en la que la teoría cedió el protagonismo.

“Los vinos se defendieron por sí mismos. Podemos hablar de territorio, clima, variedades e historias, pero ponerlos en la copa sigue siendo la manera más directa de entender qué está pasando hoy con el vino neuquino”, sostuvo el sommelier.

Otros referentes vinculados al mundo del vino también sumaron sus conocimientos durante el encuentro, mientras gastronómicos y hoteleros pudieron identificar etiquetas con potencial para sus establecimientos y establecer contactos directos con los productores.

Así, entre copa y copa, comenzaron conversaciones que pueden terminar en algo mucho más concreto: una botella neuquina incorporada a una cava, una nueva etiqueta en una carta o un maridaje pensado para acompañar un plato patagónico.

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Del negocio al After Ski

Después de la instancia profesional llegó el turno del público. El After Ski de Vinos y Gastronomía Neuquina abrió la experiencia a consumidores que pudieron recorrer los stands, probar etiquetas y conversar con quienes están detrás de cada proyecto.

La dinámica completó las dos caras de la jornada. Por un lado, el encuentro entre quienes producen, compran, sirven y recomiendan vinos. Por el otro, el contacto directo con quienes finalmente los eligen y los beben.

Y en un destino como Villa La Angostura, donde buena parte de la experiencia turística también sucede alrededor de una mesa, esa conexión adquiere un valor particular.

Una copa también puede contar Neuquén

El desafío ahora es transformar esos encuentros en presencia real.

Que los vinos neuquinos ocupen más espacio en restaurantes y hoteles significa una oportunidad comercial para las bodegas, pero también la posibilidad de construir una experiencia gastronómica con mayor identidad territorial.

Un visitante puede conocer Neuquén recorriendo sus lagos, montañas y rutas. También puede hacerlo sentado a la mesa.

Una copa puede hablar del viento, del clima seco, de los ríos, de la meseta o de la cordillera. Puede contar la historia de una familia, de un pequeño productor o de una bodega que decidió plantar donde antes parecía improbable hacerlo.

El diálogo iniciado en Copas & Negocios tuvo continuidad al día siguiente, cuando representantes de las bodegas y de NeuquénTur participaron de un nuevo encuentro invitados por la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Villa La Angostura.

Allí se profundizaron las conversaciones sobre posibles articulaciones comerciales con establecimientos del destino. Todavía se trata de un camino en construcción, pero quedó planteado un objetivo concreto: que conocer y degustar sea apenas el primer paso. El siguiente será encontrar esos vinos en las cartas.

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