


Día del Nacho: sabores y opciones de bolsita para sumar a la picada
Redacción Central
El 21 de octubre se celebra el Día Internacional del Nacho, una buena excusa para repasar las versiones de este bocado de origen mexicano. En las góndolas hay opciones con sal, queso, jalapeño y otros condimentos, además de distintos tamaños y formas.
La historia más difundida sitúa su origen en 1943, en Piedras Negras, una ciudad mexicana fronteriza con Estados Unidos. Ignacio «Nacho» Anaya habría improvisado una preparación con tortillas de maíz, queso y jalapeños para atender a unas clientas cuando la cocina ya estaba cerrada. El plato tomó su nombre y con el tiempo aparecieron nuevas combinaciones.
Hay una diferencia entre aquella receta y lo que solemos llamar nachos al abrir un paquete: los totopos son los trozos crujientes de tortilla de maíz; los nachos, en su versión original, son la preparación que los lleva cubiertos con queso y jalapeños. En el uso cotidiano, sin embargo, el nombre también quedó asociado al snack solo.
En las góndolas argentinas se pueden encontrar versiones originales, redondas, multicereal y extra grandes, además de sabores como queso, ketchup, queso con jalapeño y crema ácida. La variedad disponible depende de cada comercio.
Para elegir, conviene pensar cómo se van a servir. Los originales permiten combinar distintas salsas sin sumar demasiados condimentos. Los saborizados pueden comerse solos o acompañarse con un dip suave. Los más grandes resultan prácticos para levantar una porción de guacamole o de pasta de porotos.
El guacamole, con palta, cebolla, cilantro y jugo de lima o limón, es uno de los acompañamientos clásicos. También se pueden servir con una salsa de tomate, cebolla y chile, con queso cheddar caliente o con un dip de queso crema y hierbas. Llevar las salsas en recipientes separados ayuda a conservar la textura crocante.
Otra opción es usarlos como base de una fuente con queso para gratinar y agregar después tomate fresco, palta y jalapeños a gusto. Con porotos, pollo o carne, la preparación puede convertirse en una comida para compartir. Si van al horno, conviene distribuirlos en una capa amplia y sumar los ingredientes húmedos al final.
De la bolsita a la fuente gratinada, admiten tanto una picada improvisada como una preparación más completa. El punto en común es el que invita a repetir: maíz crocante, una buena salsa y el picante a gusto.






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