Semana del Torrontés: tres vinos para redescubrir el blanco argentino

Con barrica y potencial de guarda, fresco y sin madera o con apenas 8,5% de alcohol. Susana Balbo, Andeluna y Don David muestran tres maneras muy diferentes de interpretar el Torrontés, la cepa que busca consolidarse como el blanco emblemático de la Argentina.
08 de octubre de 2026Redacción CentralRedacción Central
Torrontés 1

La Semana del Torrontés, del 5 al 11 de octubre, pone el foco en una de las cepas más representativas de la vitivinicultura argentina. Con una marcada intensidad aromática, en la que aparecen flores, frutas blancas, cáscara de naranja y miel, el Torrontés tiene una identidad estrechamente vinculada con los distintos terruños del país. Las bodegas aprovechan esta semana para mostrar, además, que el varietal ya no se resume en aquel blanco muy perfumado y dulzón con el que durante años se lo identificó.

La apuesta de Susana Balbo: un blanco “serio” y de guarda

Para la enóloga Susana Balbo, con casi 45 años de trayectoria, el Torrontés puede ocupar entre las uvas blancas el mismo lugar que hoy tiene el Malbec entre las tintas. Su argumento está en su potencial y singularidad. “Es irrepetible en otros países”, sostiene.

Balbo considera que el prejuicio sobre su dulzor proviene de una época en la que la vinificación daba como resultado vinos con aromas muy intensos, casi perfumados, combinados con azúcar residual. Su búsqueda fue en otra dirección: conseguir mayor acidez y equilibrio sin perder las características aromáticas de la cepa.

Esa idea se traduce en el Susana Balbo Signature Barrel Fermented Torrontés 2026, elaborado con uvas de Paraje Altamira, en el Valle de Uco, a unos 1.150 metros sobre el nivel del mar.

La vendimia es manual, con una maceración en prensa con hielo seco durante dos horas, mientras que el mosto fermenta en barricas de roble francés. Luego pasa seis meses de crianza con removido semanal de las borras. El resultado es un vino de color dorado, con notas de frutas tropicales, limón, pomelo y flores, y una textura sedosa. Su precio sugerido es de $37.338.

José Lovaglio Balbo aporta el contexto detrás de esta búsqueda. A su juicio, el consumidor cambia más rápido que antes y una gastronomía cada vez más sofisticada demanda vinos con balance, acidez y finura. A esto se suma la elección de zonas más altas y de suelos pedregosos, que permiten conseguir una mayor definición varietal.

En la bodega trabajan actualmente en blancos con potencial de guarda, dentro de un escenario en el que esta categoría comienza a ganar mayor protagonismo en la vitivinicultura argentina.

Andeluna: frescura de altura, sin madera

Desde Tupungato, Andeluna Torrontés Edición Limitada 2026 propone un camino diferente: un blanco joven, floral y sin paso por barrica.

La cosecha es mecánica, el prensado neumático y la fermentación se realiza con levaduras seleccionadas en tanques de acero inoxidable a 14 °C, sin fermentación maloláctica.

En copa presenta un color plata brillante y aromas que recuerdan al jazmín, el azahar, el durazno blanco y la pera. Tiene cuerpo medio y una acidez delicada.

Su ficha técnica también ayuda a desmontar uno de los prejuicios históricos alrededor del Torrontés: tiene 12% de alcohol y apenas 1,8 gramos por litro de azúcar residual, por lo que se trata de un vino seco.

La elaboración está a cargo de la enóloga jefe Jimena López y la imagen de la etiqueta remite a la Cordillera de los Andes. Su precio sugerido es de $14.450.

Torrontés

Don David: la novedad de bajo alcohol

La tercera propuesta llega desde el norte argentino. La línea Don David, de Bodega El Esteco, presenta desde Cafayate su Low Alcohol Torrontés, un vino con 8,5% de alcohol y alrededor de 65 calorías por copa de 100 mililitros.

Se elabora con levaduras seleccionadas y fermentación a 15 °C. En su perfil aparecen flores blancas y cítricos, con una entrada suave, ligeramente dulce y refrescante. Su precio sugerido es de $11.576.

La nueva etiqueta responde también a una tendencia de consumo. Según la bodega, el Torrontés tradicional de Don David es el más vendido de su portfolio dentro del varietal y la marca tiene presencia en 20 países.

Con esta versión, El Esteco busca incorporarse a una categoría de vinos más livianos y de menor graduación alcohólica que viene ganando espacio entre determinados consumidores. El enólogo Claudio Maza la define como una expresión más moderna y ligera del Torrontés, apoyada en la trayectoria que la bodega tiene con esta variedad.

Una cepa, tres precios, tres públicos

Las tres etiquetas apuntan a perfiles diferentes: un Torrontés con crianza en roble y potencial de guarda, un blanco fresco de altura pensado para beber joven y una alternativa de menor graduación alcohólica.

Ese abanico muestra también hasta dónde puede extenderse actualmente el varietal. Como señala Balbo, con Torrontés es posible elaborar desde jugos sin alcohol y vinos dulces naturales hasta blancos fermentados en roble e incluso utilizarlo como parte de cortes.

La diversidad de estilos plantea, finalmente, otro desafío: si el consumidor local y los mercados de exportación están dispuestos a dejar atrás algunos de los viejos prejuicios sobre el Torrontés y reconocerlo como uno de los blancos capaces de representar al vino argentino.

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